Durante los días 4, 5 y 6 de Octubre se realizó la edición número XXIII del Festival Internacional de Fotografía Montphoto 2019, el cual se ha convertido en un auténtico referente europeo de la Fotografía de Naturaleza.

En ésta edición tuve el honor de recibir el Premio Especial Lloret de Mar que destaca la mejor fotografía realizada en espacios naturales de ésta población de la Costa Brava catalana. Desde aquí dar las gracias al jurado y a la organización del festival por el reconocimiento obtenido, y felicitar también al resto de ganadores. Me hace especial ilusión recibir un premio así siendo la primera vez que asisto y participo un festival tan prestigioso.

Tuve también la oportunidad de conocer al organizador del festival Paco Membrives y a parte de su equipo. Paco me pareció una persona excelente, discreta y de una gran generosidad además de obviamente estar enormemente comprometida con el medio ambiente. Sin duda un gran anfitrión a la altura de un proyecto anual como éste.

Fueron tres días intensos con ponentes de todo el Mundo y de muchísimo nivel, visionados de porfolios con grandes maestros y novedades editoriales.

Además tuve el privilegio de charlar sobre mis fotos y recibir consejos de grandes referentes como Silvia Omedes, David Airob, Fernando Peracho y Tino Soriano (las conversaciones con Tino son geniales más allá incluso de la propia fotografía, es de aquellas personas que rebosan calidez humana por todas partes).

Pude también charlar con los ponentes Xavi Bou, la australiana fotógrafa de paisaje Serena Dzenis y también con el Presidente de la Asociación de fotógrafos de naturaleza de Alemania, Stephan Fürnrohr.

Obtuve el premio con la fotografía titulada “Serenidad al amanecer” hecha en Cala Sa Boadella, una pequeña playa de Lloret de Mar con varias formaciones rocosas y de enorme valor paisajístico.
Se trata de una fotografía hecha durante una de mis muchas visitas realizadas al amanecer, justo antes de la salida del Sol.

Lo curioso de ésta imagen es que fue una de las últimas capturas hechas durante el último día que visité la playa. Tengo muchas fotografías de esa zona, y ese día hice muchas más, pero la ganadora ha acabado siendo aquella que surgió cuando ya no sabía qué más fotografiar. Ya era tarde, el Sol había salido por el horizonte y me encontraba a punto de marcharme cuando quise probar una nueva posición, un encuadre más. Cuando piensas que se han agotado ya todas las posibilidades de una localización es cuando quizá empiecen tus mejores fotos, las que nadie ha hecho antes. Siempre queda una foto más por probar.

Que fuera esa imagen la ganadora me gusta porque al final acaba confirmando que los resultados dependen en buena parte de nosotros mismos, son fruto de la motivación personal, el esfuerzo y la persistencia. La buena suerte tarde o temprano acaba surgiendo de esos valores.

Por último, quiero dar las gracias a la persona con la que más aprendí sobre fotografía: José Benito Ruiz. Recomiendo encarecidamente sus libros y su curso (gratuito) disponible en la red: “Un año de fotografía”. De José Benito aprendí buena parte de la técnica fotográfica y compositiva, pero también el amor por la naturaleza y la responsabilidad conservacionista. Así que parte de ese premio es también gracias a él.